Dolor por las amistades perdidas: el factor político

 Saludos, mis estimados lectores...

                     
                                                 Hoy me gustaría invitar a la reflexión, ya que recientemente viví un episodio del que pensé, por un instante, que acabaría en tragedia, por la enésima amistad perdida debido a factores políticos (al final, gracias a Dios, terminó bien). Y es que la verdad, a mí me duele que estas cosas pasen, puesto que lejos de lo que servidor pueda llegar a aparentar con las cosas que dice o hace, las cuestiones políticas no lo son tanto para mí; me preocupan más, de hecho, lo del hogar (mis padres, mi hermano, mis sobrinos, mis abuelas, mis primos, mis mascotas - dos tortugas y un pez betta preciosos -, mis plantas, los problemas generales...), las amistades, los estudios; vamos, que por preocuparme, me preocupa más el "Super Mario Bros. Wonder" que saldrá, Dios mediante, en el mes de octubre - si mal no recuerdo - de este año que cuántos pelos en los huevos tiene Pedro Sánchez.

Tú, estimado lector o estimada lectora, puedes ser de derechas, de izquierdas, de centro o pa' dentro; puedes ser lo que tú quieras ser, en el sentido, ámbito, circunstancia, situación o línea que sea: a mí, lo que seas me importa tres cojones, siempre y cuando no hagas daño a otros, no te hagas daño a ti mismo, y seas feliz; eso es lo importante para mí: que seas feliz. Una amistad feliz es lo que más llena al prójimo con el que compartes tal amistosa relación; y para mí, prima todo eso antes que los detalles tales o Pascuales. En serio, ya me puedes decir que te gusta, no sé, la Kampuchea Democrática, o il Ventennio, que si eres buena persona, de mi sincera, humilde, respetuosa, modesta y noble amistad no te libras: los he conocido de todos los colores, olores, sabores, pareceres, puntos de vista, posturas, ópticas, etc., y nunca me echaron p'atrás tales extravagancias; y más que nada, porque a mí nada me hace más o menos extravagante que ellos, al igual que nada los hace más o menos extravagantes que yo.

Podría decirse que tal para cual somos, y es que, vaya, vivimos en una situación, un contexto, una circunstancia - como diría D. José Ortega y Gasset - privilegiados: estamos en una realidad que ciertamente, no es la mejor, pero tampoco la peor; es de los malos, "la menos mala", como decía yo el otro día con las cuestiones de la teoría y la práctica. Señoras y señores, estamos en democracia, y eso hay que disfrutarlo; y aunque no lo estuviéramos, también habríamos de tratar de disfrutar, de disfrutar del valioso regalo del Señor que son las amistades: porque quien tiene un amigo, de los de verdad, tiene un auténtico tesoro. 

El hecho de optar, y mostrarnos belicosos con aquel que no comparte con nosotros los mismos pareceres, gustos, ópticas, puntos de vista, opiniones, visiones y demás, me ha resultado siempre de un infantil; es que, de hecho, no viene a ser menos infantil que aquello de: "a ti, como te gustan los 'Pokémon', no te quiero de amigo; yo prefiero a los 'Digimon', que molan más". Igual podría valer el ejemplo de: "pues, Fulanito, no puedo ser tu amigo, porque tú eres del Atleti, y yo soy del Madrid; nuestra amistad no podría funcionar". Por consiguiente, lo mismico viene a ser eso de: "Como soy del 'PP', y tú del 'PSOE', te puedes ir a la mierda" o "yo voto a 'Sumar', macho: a los de 'VOX' ni en pintura los quiero ver...". ¡¡¡Señores!!!, ¡¡¡por favor!!!, ¿no os dais cuenta acaso?, ¿es que no lo veis? ¡Joder!, que lo más bonito del ser humano es la HETEROGENEIDAD; lo homogéneo aburre, carece de riqueza... Actuar en esa línea, es actuar como críos de parvulario.

Y sí, sí. Soy perfectamente consciente de que son muchos los que tienen idealizada la niñez, con frases del estilo: "es que los niños son seres nobles e inocentes, que no harían daño ni a una mosca". De acuerdo, de acuerdo... Pero sólo hasta la coma. Lo que viene después... ¡Discrepancia total! Los niños, por muy arquetípicos que resulten, también pueden llegar a ser muy crueles (lo siento, Nietzsche, pero es así): el niño margina, el niño pega, el niño insulta, el niño hace trastadas, el niño es muy rebelde; el niño cree que ser niño es un mérito, cuando carece de elementos como, no sé, el de la experiencia (verbi gratia) , para poder llegar a la consideración de tal grado.

Los niños son como son, y vamos, que son precisamente así por aquello de la nobleza e inocencia: porque en esa esencia, aún ni capaces de distinguir el bien del mal son; de ahí que la educación sea necesaria en la tan apreciada etapa de la infancia. Lo otro es idealismo, y como diría mi estimado Mister DBunker: " porque el idealismo conduce al fracaso siempre... o a dos guerras mundiales" (https://www.youtube.com/watch?v=m5gk5qlBoGc&t=738s . min. 4:31-4:37). Y vaya, que en un día como hoy, sacar esto a colación es decir mucho... Ya sabéis, por lo de la Guerra Civil.

No quiero insinuar con ello, que los españoles de a pie que en dicho conflicto participaron, actuaron como críos; por ahí, no paso, porque ahí era para que se levantaran mis bisabuelos, y me propiciasen todos ellos lo que se conoce como "ensalada de hostias": por cierto, los cuatro bisabuelos - en mi caso, cinco, porque uno de ellos era postizo: ya os hablaré de esa parte de la Historia de España algún día -, todos ellos, participaron de y en la guerra por el Bando Republicano, independientemente de las ideas e ideologías que defendían; y yo soy de "VOX": ¡a que soy un mal bisnieto! 

Pues bueno, como decía, no paso por manchar el nombre de nuestros nobles ancestros, porque no lo merecen; no así con "los reyes del mambo" que brillaron muy, mucho en ese conflicto. Y es que vaya, no recuerdo muy bien si fue o no Arturo Pérez-Reverte o quién, pero vaya, que alguien ante la pregunta de si se pudo evitar el conflicto de la Guerra Civil, respondió: "¡por supuesto! Y es que tanto los líderes de un bando como los de otro, fueron unos hijos de puta". No sé si he errado o no a la hora de lembrar, como dirían los portugueses, el momento o el escenario que pretendo citar; en caso de haberlo hecho, pido disculpas; y aun no habiendo llegado a errar, las pido también por la turra que os estoy dando: pero vaya, que a lo que quiero llegar con todo ello es al hecho de que evitarse, pudo haberse evitado, sí; pero no sucedió así por el nivel de "hijoputismo" de esos líderes que llevaron a los españoles de a pie a un conflicto fratricida...

Hermanos contra hermanos, y primos contra primos; amigos contra amigos, y vecinos contra vecinos. En definitiva, uno de los mayores desastres que vivió el pueblo español, y espero, por Dios bendito, no se vuelva a producir nada por el estilo; no obstante, hay días en los que veo que parecer, parece que nos hallamos encaminados otra vez a lo mismo. En cualquier caso, y si volviese a presenciar nuestro sagrado suelo una sangría del mismo estilo, yo no pienso suscribirla: es desde luego, humillante; y quizás uno de los más grandes actos de sumisión por parte del pueblo, el tolerar que hagan que nos matemos los unos a los otros...

Con todo ello, lo que quiero decir, señoras y señores, es que tener, tengo ideas. Y yo podré estar más o menos de acuerdo con unos o con otros, pero siempre procuro no dejarme engatusar (y aun así, me la cuelan a veces; pero vaya, nada fuera de lo normal: "errare humanum est", como decían nuestros padres, los romanos). Igual afirmo que, independientemente de las ideas que defiendo, suscribo o profeso, las amistades se hallan por delante de todo eso; y las respeto en su totalidad e integridad, sean el tipo de persona que sean, defiendan lo que defiendan y hagan lo que hagan: eso sí, todo ello siempre y cuando no haya daños a otros, a uno mismo; y abunde la felicidad.

La Guerra Civil española terminó el primero de abril de 1939 - sí, sí. Sé que es discutible, pero yo me quedo con ese dato -,  es decir, hace exactamente 84 años y tres meses y pico: es un agua pasada que no mueve molino, independientemente de lo que las familias quieran hacer con sus fallecidos (lo cual respeto, porque como me dijo un maestro mío al que estimo mucho: "es una cuestión de dignidad, Sergio"). Y bien, al igual que con nuestros antepasados, no quiero tirar por la línea de la actuación como críos, pero sí advertir de que se empieza por ahí; pero porque desde arriba, con ideología - que no ideas, cuidado -, se azuza; y luego, se termina como se termina. Y vaya, que la mejor forma de evitar estas desgracias, o una de las mejores formas de evitarlo, es sacar provecho de nuestra circunstancia democrática, en la que la heterogeneidad abunda; abrazar todo ello, y abrirnos además de a "los propios", a "los ajenos", haciendo buena gala de nuestra natura civilizada. Es desde luego, una muy buena ocasión para ello.

Señoras y señores, no vamos a solucionar nada, no vamos a arreglar nada; y ya nos tienen cogidos por los huevos... No empeoremos las cosas, y optemos por cogernos los huevos los unos a los otros también, rizando así el rizo. Hagamos las cosas, como Dios manda...

Ésa es la reflexión a la que os invito.

Un abrazo.

-Fénix.

Comentarios

Entradas más leídas