Poesías al aire: ¿merece la pena seguir?

 Saludos, mis estimados lectores...


En días como el que hoy estoy presenciando,
una pregunta es la que siempre me anda acechando:
¿Merece la pena seguir?
¿Es posible de esta forma, vivir?

Sea de una u otra manera, 
pero la vida puede hacerse algo llevadera.
A pesar de la diaria amargura,
puede hallarse en nuestros caminos, cierta dulzura.

Hoy por ejemplo, me he levantado deprimido;
y con el cuerpo, la verdad, me encuentro bien jodido.
Me duele mucho la barriga,
y la situación me causa cierta fatiga...

Sin embargo, conmigo de que sea un mal día, no tengo todas:
puede que hoy, la cosa mejore con las horas.
O puede que llegue a empeorar,
porque bien es sabido que el mal no sabe cuándo parar.

Reconozco, mis problemas son cosa de primer mundo:
de eso puede dar fe hasta el buenazo de Facundo.
Pero vaya, que cuando se trata de jodienda,
no hay clase, circunstancia o situación que de ello, no entienda.

Estar fastidiado es estar fastidiado;
igual que estar aliviado es estar aliviado.
Pues bien decía un buen profesor mío:
"las cosas son lo que son". De ello, me fío.

Entonces, pues, me pregunto qué es lo que puedo hacer,
porque de tristeza yo no quiero perecer.
¿Podría alguien ayudarme con tal menester?
Si es así, hágalo aunque sea por meros gusto y placer.

Sé que no estoy en posición de exigir,
por ello lo que hago no es más que pedir.
La ayuda puede ser mi cura en forma de elixir;
puede que sea lo que precise para poder seguir.

No. No. De la ayuda, no puedo depender:
yo solito me he de defender.
He de tirar, como sea, pa'lante;
y lucir victorioso, como lo haría un almirante.

Lo que sucede es que en mi cabeza, hallo muchos tormentos,
los cuales no me dejan respirar en como éste, muchos momentos.
La verdad, mi estimado,
a veces me hallo un tanto derrotado.

No aventuro a decir que la fe en personas he perdido,
pero sí que es verdad que cierto daño me han infligido.
Comentarios de toda índole por su parte, he recibido;
y aun así, no sé cómo me las he apañado, que he "resistido".

Me dicen por ahí, que soy muy paciente;
pero no significa que aguante cualquier comentario hiriente.
"Tú nunca has cesado", mucho han comentado, 
mas con ello, no puedo evitar que llegue el enfado.

Como otros, persona normal soy:
poder, mucho puedo; pero dar, doy para lo que doy.
Se me ha querido idealizar, e incluso ensalzar;
pero esto no quita que yo pueda errar.

No soy gran cosa.
La vida tampoco es de color de rosa:
es, mi estimado, lo que hay.
Lo suyo sería que lo aceptes, ¡caray!

Otro gran profesor, a quien en alta estima tengo y tenía,
llegaba y con gran confianza, venía y me decía:
"Sergio, te daré un gran consejo, que no es para nada pirita:
ten presente que cualquier alabanza te debilita".

Su consejo tomé y asumí;
y en filosofía de perfeccionismo, lo convertí.
Con todo ello, hasta hace no mucho, proseguí;
pero mi cuerpo dio a entender: "mucha presión hay en ti".

Se liberó así mucho de lo que en mi ser, llegué a acumular;
y la reacción que tuve casi me logra matar.
Sin embargo, no sé qué es lo que pudo pasar:
parece que el buen Dios quiso que en esta vida, pudiera yo continuar.

De todo corazón, le estaré siempre muy agradecido,
aunque mi esencia esté al nivel de alguien malherido.
Continuar en esta vida, es algo que hacer he podido;
pero a veces, no puedo evitar hallarme un tanto afligido.

La vida es alegría, 
mas también son rabia y tristeza;
esto es lo que uno halla en su característica aspereza.
Pero sonreír siempre se podrá algún día.

No obstante, hay ocasiones en las que difícil se me antoja;
y es por ello, por lo que me es imposible no tener cierta congoja.
Intento y reintento, sin éxito de ninguna guisa;
y ya por ello, declino más que esa estructura que ubicamos en Pisa.

Me supone una imposibilidad no pensar en con esto, acabar.
Pero igual veo, la cobardía a ningún lado me puede llevar.
Aparte, consciente soy de que de ello, sería incapaz;
y la buena moralidad es de esta manera, el camino más perspicaz.

Ahora bien, así las cosas,
que no son ellas todas tan hermosas,
intento llevarlo de la mejor forma, de la mejor manera:
y esto todo sabiendo de este subeybaja, como el tiempo de primavera.

Y al final, tanto mareo, tanta vuelta llego a dar;
y otra vez, me lo vuelvo a preguntar:
¿Merece la pena seguir?
¿Es posible de esta forma, vivir?


- Fénix.

Comentarios

Entradas más leídas